Expresidenta surcoreana es condenada a 24 años de prisión por corrupción

La sentencia, cuya lectura fue
televisada en directo y mantuvo al país en vilo durante casi dos horas,
considera probado que la expresidenta conservadora, de 66 años, y su amiga Choi
Soon-sil, la llamada "Rasputina", crearon una vasta red de favores a
través de la cual extorsionaron a grandes empresas como Samsung, Hyundai o
Lotte.
El juez Kim Se-yoon leyó de manera
detallada los 16 cargos, de los 18 de los que se le acusaba, por los que ha
sido declarada culpable y entre los que figuran el abuso de poder, el soborno,
la coacción o la filtración de secretos oficiales.
Park, que llegó al poder en febrero
de 2013, volvió a dejar plantado hoy, por supuestos problemas de salud, al
Tribunal de Distrito de Seúl que la ha juzgado.
La exmandataria, hija del fallecido
dictador Park Chung-hee, no se ha presentado ante los jueces desde el pasado
octubre y siempre ha calificado como parcial y motivado políticamente su
proceso, además de haber denunciado el que se le haya mantenido en prisión de
manera preventiva.
Los que sí se acercaron a los
alrededores de la corte fueron una multitud de sus simpatizantes, que agitaban
banderas surcoreanas y mostraban pancartas en las que denunciaban el caso como
una persecución política, mientras eran escoltados por un dispositivo de
seguridad de más de 3.300 policías.
La política conservadora lleva
detenida de manera preventiva desde marzo de 2017 y ha sido el primer jefe de
Estado surcoreano destituido en democracia, lo que motivó un adelanto electoral
que deparó en mayo del año pasado la victoria del liberal Moon-Jae-in.
Su detención la convirtió además en
el tercer ex jefe de Estado surcoreano en pasar por la cárcel, tras los
militares y políticos Chun Doo-hwan y Roh Tae-woo.
Los argumentos recogidos en la
sentencia fueron claros y contundentes, aunque los jueces rebajaron la petición
de la fiscalía de 30 años de prisión y una multa de 90 millones de euros (unos
95 millones de dólares).
La sentencia de hoy llega después
de que la "Rasputina" surcoreana fuera condenada el pasado febrero a
20 años de cárcel y a pagar una multa multimillonaria por ser el cerebro de la
trama de corrupción que escandalizó al país asiático.
Choi, amiga íntima de Park, era la
principal responsable de la amplia red de tráfico de influencias urdida junto a
la expresidenta.
Esta trama también salpicó al
heredero y máximo responsable de Samsung, Lee Jae-yong, condenado el pasado
agosto a cinco años de prisión por sobornar a Park con el objetivo de obtener
favores del Gobierno en su consolidación como líder del grupo, así como por
malversar fondos, ocultar activos en el extranjero y perjurio.
Tras medio año, Lee fue excarcelado
a principios de febrero después de que la justicia redujera su condena al
considerar que no quedó probado que la empresa obtuviera ventajas por los
pagos.
El mediático caso de la
"Rasputina", que ha zarandeado los cimientos del poder de la cuarta
economía de Asia, salió a la luz a finales de 2016 y generó protestas
multitudinarias que inundaron de manera regular el centro de Seúl durante meses
para pedir la destitución de Park.
Debido a la enorme presión, el
Parlamento surcoreano aprobó el 9 de diciembre de 2016 su destitución, que fue
ratificada el 10 de marzo por el Tribunal Constitucional.
El de hoy ha sido el primer veredicto de una causa penal que se emite por televisión en Corea del Sur, después de que el Tribunal Supremo aprobara el año pasado una enmienda para permitir esta cobertura informativa si la propia corte consideraba que se trata de un caso de interés público. EFE
El de hoy ha sido el primer veredicto de una causa penal que se emite por televisión en Corea del Sur, después de que el Tribunal Supremo aprobara el año pasado una enmienda para permitir esta cobertura informativa si la propia corte consideraba que se trata de un caso de interés público. EFE
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