Gatón alerta Occidente debe transformarse o se derrumba devorado por lucro y lo material

La crisis se ha exacerbado: es más
terrible ahora que ha alcanzado su clímax. La pandemia, según Gatón, acelera la
debacle occidental y ahonda el cambio de era geopolítica que ya estaba en
marcha.
Claro, él no quiere ser un predicador
pesimista ni un arúspice catastrofista. Sin embargo, advierte del colapso
occidental con la certeza de lo que le espera a un mundo deshumanizado.
En realidad, Gatón toca las llagas de
Occidente, hace un diagnóstico intelectual y despliega sus preocupaciones en un
panel virtual que, organizado por la Copppal Juvenil de México, abordó “Los
desafíos pospandemia de la educación, trabajo y migración en América Latina y
el Caribe”.
Fue moderado por la mexicana Alejandra
Andrade e incluyó la participación de la dominicana Michelle Ortiz, presidenta
del Partido Acción Liberal (PAL); de Paulina López, destacada dirigente del PRI
mexicano; y del argentino Ariel Basteiro, exdiputado y actual presidente del
Astillero Río Santiago.
Sin valores. El
académico observa el peligro de las democracias y la falta de una educación que
rescate la filosofía y los valores éticos que elevan la humanidad por encima de
las limitaciones propias de la especie humana.
Su crítica es realista y su visión
demoledora:
“Con un Occidente que ha perdido
valores esenciales de solidaridad, fraternidad y el cultivo de virtudes que
trasciendan a las debilidades del espíritu, la visión oriental basada en
sólidos valores éticos confucianos o religiosos hinduístas y musulmanes,
desplazará a un Occidente engolosinado en una visión eurocéntrica que trajo un
período como el de la modernidad, en el que el eje transatlántico convirtió a
Occidente en hegemónico y central, pero que ya se ve desplazado por un mundo
que volvió al Asia”.
¿Qué hacer
ante el colapso que se aproxima?
Un mundo se está derrumbando y otro
está surgiendo. Es el clímax de la crisis occidental: lo viejo no termina de
morir y lo nuevo no acaba de nacer.
Gatón vislumbra la catástrofe y anhela
que Occidente se transforme, asuma valores trascendentales y supere los
encantos materiales. Él quiere, pues, que Occidente se reconcilie con su pasado,
vuelva a lo clásico y reviva esa visión humanística que lo sacó del
oscurantismo medieval y que lo convirtió en un mundo deslumbrante.
Asumir. “Si no
se hace énfasis en una sociedad occidental más cultivada en valores propios de
la ilustración, en el que importen las cualidades de los seres humanos, con
valores dignos de ser respetados y admirados, la decadencia azuzada por el
nihilismo que lleva a la perdición en las drogas y en las visiones egotistas,
seguirá empujándolo por la lamentable y pensada decadencia a la que asistimos
en la actualidad”, reflexiona.
El mundo occidental, cuna de las
revoluciones burguesas y de la democracia, se está hundiendo y corre desbocado
a una hecatombe, considera.
En ese mundo enfermo y corroído, un
atleta gana más dinero que un médico y un actor más que un maestro. El
espectáculo vale más que la vida. Así no puede sobrevivir. Gatón lo sabe, y
sabe también que la perdición occidental es la perdición de toda una
civilización que se derrumba.
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