El autismo enfrenta todavía tabúes y barreras sociales para mejorar inclusión
México.- A Gerardo Gaya un diagnóstico le cambió la vida para
siempre. En 2012, su pequeño Álvaro fue diagnosticado con autismo, una
condición que, dice suena, desde el nombre, terrible.
Ahí, el ahora director y fundador
de la asociación Iluminemos de azul, conoció de primera mano la falta de
información, de conocimiento, pero sobre todo los tabúes y barreras sociales
que enfrentan no solo los niños que viven con esta condición, sino también sus
familiares.
"El autismo es una condición
invisible a los ojos, lo que no se ve no se conoce y lo que no se conoce no
interesa", cuenta en entrevista con Efe en el marco del Día Mundial del
Autismo que se celebra el 2 de abril.
Explica que como padre de Álvaro,
que hoy tiene nueve años, uno de los retos principales ha sido la inclusión,
"ya que vivimos en un país en donde la discapacidad es vista con lástima o
como una tragedia".
Así, ser padre de un niño que vive
con esta condición, dice, es un camino lleno de retos "es un reto
constante con el entorno con el conocimiento que hay del autismo. El reto
social, el contexto en el que vivimos", acepta.
El autismo, dice, simplemente no
existía en la conversación de una sociedad.
Los trastornos del espectro autista
(TEA) se caracterizan porque los niños tienen problemas de larga duración con
la comunicación e interacción social, comportamientos repetitivos, o no querer
cambios en la rutina diaria.
De acuerdo con cifras de la
Organización Mundial de la Salud (OMS) uno de cada 160 niños tiene un TEA, pero
en los últimos 50 años, la prevalencia mundial parece estar aumentando.
Pero la definición de autismo
cambia desde el punto de vista de padres como Gerardo.
"Una persona con autismo es
como tú y como yo, pero no actúa igual porque procesa la información de una forma
distinta", asevera.
Sin embargo, los pequeños con esta
condición son altamente incomprendidos en los contextos sociales cotidianos.
Ir al cine, al supermercado, a un
restaurante, asegura, se vuelve muy complejo ya que el entorno no suele
entender la actitud de un pequeño con esta condición y responsabiliza a los
padres.
Fue a raíz de una experiencia al
respecto que nació su fundación.
"En un viaje familiar estuve a
punto de terminar a golpes con un pasajero que venía frente a la fila
simplemente porque mi hijo gritó de la emoción de subirse al avión y al tipo no
le pareció, al segundo (grito) tampoco y al tercero (grito) casi se sale de
control", afirma.
Recuerda que entonces la falta de
capacidad, el coraje y la frustración de no saber cómo reaccionar ante estos
temas lo paralizó, sin embargo, eso lo alentó a pensar que podía hacer más para
que en México el tema del autismo no fuera igual de incomprendido que hasta
entonces.
"Me convertí en vocero de la
causa, participaba en entrevistas, estaba en Palacio Nacional en la firma de
una ley que ayudamos a impulsar, todo en un plazo de 45 días".
El trabajo de Gaya se ha traducido
en una fundación que desde 2015 ha brindado apoyo directo a casi 300 familias,
otorgando más de 70 conferencias en diversos foros, beneficiado a más de 1.500
personas a través de diversos servicios.
Además de realizar campañas, una de
ellas con más de 90 futbolistas mexicanos y 23 estrellas mundiales de fútbol,
lograr la adaptación de obras de teatro como "El rey León" para
público exclusivamente autista y cursos de capacitación para profesionales con
el fin de generar conciencia.
"Muchos de los objetivos que
nos planteamos desde un inicio era darle visibilidad para generar interés
público. Desde la parte médica, clínica que exista mucho mayor conocimiento y
que ese conocimiento se comparta", dice.
Sin embargo, sostiene, aún hacen
falta muchos esfuerzos evitar la falta de visibilidad, el empoderamiento y
entender "que la inclusión empieza en casa, en el entorno familiar".
"La visibilidad y
sensibilización es el primer paso de esa inclusión", concluye. EFE
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