Chile anuncia medidas contra la corrupción en medio del estallido social
Santiago de Chile.-
El Gobierno chileno anunció ayer una serie de medidas contra los abusos
económicos, que incluye un aumento de las penas para los delitos de corrupción
y la creación de la figura del "denunciante anónimo", en un intento
por desactivar el estallido social que vive el país desde hace casi dos meses.
"Las chilenas
y chilenos hemos expresado, en forma fuerte y clara, nuestra voluntad y
compromiso de construir un Chile más justo (...) pero también anhelan y merecen
una sociedad que combata con mayor eficacia todo tipo de abusos" indicó el
presidente chileno, el conservador Sebastián Piñera.
En un mensaje
televisado, Piñera indicó que en los próximos días se presentarán iniciativas
para fortalecer las capacidades de la Fiscalía Nacional Económica; aumentar las
sanciones para los delitos tributarios, el uso de información privilegiada y la
divulgación de información falsa en los mercados financieros; o aumentar las
penas para los delitos de colusión "cuando los bienes afectados sean de
primera necesidad, como medicamentos o alimentos".
"En los
últimos tiempos hemos conocido indignantes y sensibles casos de colusión y
abusos en mercados tan importantes como el de los medicamentos, el papel
higiénico y los pollos, que han perjudicado a la inmensa mayoría de los
chilenos", aseguró el gobernante.
El Ejecutivo
también propondrá la creación de la figura del "denunciante anónimo"
para que cualquiera pueda informar sobre actos de corrupción tanto en el sector
público como en el privado, mayor protección de los derechos de los consumidores
y la obligación de que las empresas que vendan productos al Estado informen de
la identidad de sus dueños.
"Así
tendremos mayor transparencia, podremos detectar y combatir cualquier abuso,
conflicto de interés y concentraciones excesivas en la provisión de bienes y
servicios al Estado", agregó el gobernante, cuyo Gabinete dará más
detalles sobre las medidas en los próximos días.
Chile vive desde
el 18 de octubre el estallido social más grave desde el fin de la dictadura de
Agusto Pinochet (1973-1990), que ya se ha cobrado la vida de al menos 23
personas y ha provocado miles de heridos, además de graves señalamientos por
presuntas violaciones a los derechos humanos por parte de las fuerzas de
seguridad y graves quebrantos económicos.
Lo que empezó
siendo un llamamiento de los estudiantes chilenos a colarse en el metro de
Santiago para protestar contra el aumento de la tarifa se convirtió en una
revuelta social en la que se clama por un modelo económico más justo y que
carece de líderes identificables.
Las marchas, que
comenzaron siendo multitudinarias, han ido perdiendo fuerza, aunque sigue
existiendo descontento en las calles y episodios de extrema violencia (saqueos,
incendios y destrucción de mobiliario público), pese a las medidas sociales
anunciadas por el Gobierno al inicio de la crisis y al histórico acuerdo
parlamentaria para enterrar la Constitución de la dictadura de Augusto Pinochet
(1973-1990).
El Gobierno
también ha presentado una serie de polémicas medidas para garantizar el orden
público, como el aumento de las penas contra los saqueos o las barricadas o la
posibilidad de que el Ejército protejan infraestructuras "críticas"
como hospitales o plantas de agua sin necesidad de decretar el estado de
emergencia.
También lanzó un
plan de 5.500 millones de dólares para reactivar la diezmada economía, que
incluye ayudas a las pymes afectadas por los saqueos y un plan para la
reconstrucción de infraestructuras públicas.
"Creo
firmemente en Chile y en los chilenos. Tengo la más absoluta convicción y fe
que con unidad, diálogos, acuerdos y buena voluntad, vamos a superar estos
difíciles tiempos, vamos a recuperar el camino hacia un Chile con mayor
libertad, mayor justicia, mayor progreso y mayor paz", concluyó el
gobernante. EFE
Comentarios
Publicar un comentario