jueves, 16 de agosto de 2012

DISCURSO ÍNTEGRO DEL PRESIDENTE DANILO MEDINA


Discurso de Toma de Posesión del Excelentísimo Señor Presidente de la República Dominicana, Lic. Danilo Medina Sánchez. 16 de agosto de 2012.

Honorable Señor Presidente de la Asamblea Nacional
Reinaldo Pared Pérez,

Señor Ex-Presidente
Dr. Leonel Fernández,

Excelentísimo Señor Presidente de la República de Honduras,
Don  Porfirio Lobo Sosa;

Excelentísimo Señor Presidente de la República de Haití,
Don  Michel Martelly;

Excelentísimo Señor Presidente de la República de Panamá,
Don Ricardo Martinelli;

Excelentísimo Señor Presidente de la República de Colombia,
Don  Juan Manuel Santos;

Excelentísimo Señor Presidente de la República de Surinam,
Don  Desire Delano Bouterse;

Su Alteza Real Príncipe de Asturias,
Felipe de Borbón;

Excelentísimo Señor Primer Ministro de la República de Haití
Don Laurent Lamothe

Excelentísimo Señor Primer Ministro de Curazao
Don Gerrit Francisco Schotte

Honorable Señor Vicepresidente de la República Taiwán,
Dr. Wu Den Yih;

Honorable Señora Primera Vicepresidenta de la República de Perú,
Marisol Espinoza Cruz;
Honorable Señor Vicepresidente de la República Costa Rica,
Don Alfio Piva Mesén

Honorable Señor Vicepresidente del Consejo de Estado de la República de Cuba,
Don Esteban Lazo Hernández

Honorable Señora Vice Primer Ministra de Georgia,
Eka Tkeshelashvili
Honorable Señor Gobernador de Puerto Rico,
Don Luís Fortuño;

Excelentísimo Señor Secretario General de la Organización de Estados Americanos,
Don  José Miguel Insulza;

Excelentísimo Señor Secretario General Iberoamericano,
Don Enrique Iglesias;

Honorable Señor Secretario General de la Integración Centroamericana,
Dr. Juan Daniel Alemán;

Su Excelencia Reverendísima
Arzobispo Luigi Blanco
Enviado Extraordinario en Misión Especial
de Su Santidad Benedicto XVI;

Su Excelencia Reverendísima,
Monseñor Joseph Wenseslowsky;
Nuncio Apostólico de su Santidad;

Excelentísimos Señores y Señoras Jefes de las Misiones Especiales y de Organismos Internacionales; Miembros del Cuerpo Diplomático y Consular acreditados en el país.

Invitados Especiales

Excelentísima  Señora Vicepresidenta de la República,
Dra. Margarita Cedeño de Fernández;

Su Eminencia Reverendísima  Arzobispo Metropolitano de Santo Domingo y Presidente de la Conferencia del Episcopado Dominicano
Monseñor  Nicolás de Jesús Cardenal López Rodríguez;

Honorable Señor Presidente de la Suprema Corte de Justicia,
Dr. Mariano Germán Mejía;

Honorable Señor Presidente del Tribunal Constitucional,
Dr. Milton Ray Guevara;

Honorable Señor Presidente de la Junta Central Electoral,
Dr. Roberto Rosario Márquez;

Honorable Señor Presidente del Tribunal Superior Electoral
Dr. Mariano Rodríguez


Honorable Señora Presidenta de la Cámara de Cuentas,
Licelott Marte de Barrios;
Honorable Señor Presidente de la Cámara de Diputados y
Vicepresidente de la  Asamblea Nacional,
Lic. Abel Martínez Durán

Honorables Señores Senadores y Diputados,
Miembros de la Asamblea Nacional.
Excelentísima Señora Primera Dama de la República,
Cándida Montilla de Medina;

Mi Padre,
Don Juan Pablo Medina

Altos Funcionarios Civiles y Militares,

Señoras y Señores

Estoy aquí, de pie, ante Dios, ante mi pueblo, ante los representantes de la democracia dominicana y ante la comunidad internacional para decirles que no puedo imaginar un mayor honor que haber sido elegido presidente de mi país.

Y para decirles, también, que no hay compromiso más trascendente para un hombre público que el de jurar defender y dignificar su patria y su gente, bajo cualquier circunstancia, ante cualquier desafío.

Por eso, con el corazón lleno de júbilo y el alma llena de coraje y firmeza, que me comprometo a entregar lo mejor de mí para lograr el mayor bienestar para mi pueblo y la mayor grandeza de mi Patria.

Hoy, más que nunca, dejo de pensar y sentir como un individuo para pensar y sentir como un colectivo.

Hoy, cambio mi alma de individuo por el alma colectiva de mi pueblo; hago de mi cuerpo una extensión del cuerpo de la República y siento en mi sangre su energía vibrante, indivisible e indestructible.

Por eso es importante primero inclinarme humildemente, agradecido ante Dios.

Pedirle que me mantenga siempre en el camino de la justicia, del amor, de la humildad, de la compasión y del equilibrio.

Pedirle que nunca me deje llevar por la soberbia, el odio, la frialdad, la insensibilidad, la vanidad, la arrogancia y la prepotencia. 


Agradecer, también, a mis padres, a mi esposa y mis hijas, porque ellos supieron comprender y acompañar los sueños y las luchas de este servidor.

Agradecer a mi partido, que creyó en mí, me acompañó y trabajó sin descanso para que yo estuviera aquí.

Agradecer también a los partidos aliados y el Sector Externo.

Y, por supuesto, mi agradecimiento es infinito hacia mi pueblo querido, que creyó en mi mensaje, me acompañó por las calles y, finalmente, me eligió como presidente de todos, absolutamente de todos los dominicanos y dominicanas.

A todos les digo, bien alto y bien fuerte, para que se escuche: Me entregaré por entero, trabajaré sin descanso, seré un presidente de todas las horas, seré un servidor de ustedes en cuerpo y en alma.

Quiero que mis primeras palabras sean estas:
¡Lograremos, sin miedo y sin descanso, lo que soñamos!

Superaremos las dificultades que se presenten. Haremos una República Dominicana más grande y más respetada en el mundo.

¡Seremos una nación más unida!

¡Entregaremos a nuestros hijos un país aún mejor que el que nosotros hemos recibido!
El amor a la Patria, que late en todos nuestros corazones, lo transformaremos en el amor de los Hechos.

Dominicanos y Dominicanas:

¡Ha llegado el momento!
¡Manos a la obra!
¡Manos a la obra, sin descanso, sin mezquindades y sin reservas!

Yo sé que este es el sueño íntimo e insobornable de todos los dominicanos; tanto de los que me honraron con su voto, como de aquellos que eligieron otras opciones.

Así que, compatriotas, tenemos el éxito asegurado porque todos estaremos unidos en esta tarea.

Esta es una hora solemne, porque la transición pacífica de un Presidente a otro, ambos electos por la voluntad popular libremente expresada, es una conquista de nuestro pueblo.

Hoy renovamos esa conquista, reconocida por todos los sectores de nuestra sociedad y por la comunidad internacional, ante la más calificada representación de nuestra ciudadanía, reunida en esta Asamblea Nacional.
Esto constituye una inequívoca manifestación de la  madurez democrática alcanzada y de nuestra convicción de que la soberanía reside en el pueblo.

Solo la voluntad popular ha de instaurar regímenes y gobernantes legítimos en el suelo de nuestra patria. Pero nada surge de la nada.

Tenemos sólidas bases arraigadas en lo más profundo de nuestra historia. El 16 de agosto del año 1863, con el acto que conocemos como el Grito de Capotillo, patriotas constituidos en un ejército con limitados medios, descrito como harapiento por Pedro Bonó dieron inicio a la épica jornada de la Guerra de La Restauración.

Una lucha, que el profesor Juan Bosch calificó como “la página más notable de la historia dominicana”, y que culminó en 1865, con el retiro de las autoridades coloniales de la isla, restableciendo nuestra independencia. Ellos son los padres de nuestra democracia, porque sin independencia y libertad no existe nada.

Sin independencia no hay Patria.

Hemos conocido el salvajismo de la tiranía y la pesadilla de la represión.

Hemos mordido el fruto amargo de la opresión, que nos privó de todos los derechos, de todos los bienes, de todas las ilusiones y de todas las esperanzas.

Pero, cada vez que el porvenir de la República, o de nuestro pueblo, se ha visto ensombrecido, el Grito de Capotillo ha vuelto a resucitar.

Gracias a Dios ya no tenemos más caudillos, ni patrones, ni amos. Tenemos, una República Dominicana refundada sobre bases más sólidas y un pueblo maduro, con líderes políticos que han sabido construir más y más democracia.

En esta solemne ocasión, permítanme rendir algunos homenajes de admiración y respeto:

Como no podía ser de otro modo, hoy quiero pronunciar en alto el nombre de quien fue nuestro maestro: Juan Bosch.

Líder e inspiración fundamental de nuestra democracia contemporánea, paradigma de liderazgo ético y moral, luchador incansable por liberar a nuestra patria del atraso, la miseria y la desigualdad social.

La Historia de los pueblos y de las naciones se construye con grandes ejemplos. Seres humanos que sobrevuelan la realidad con una mirada única para desbordarse en pensamiento, acción y entrega. Juan Bosch, mi maestro y el de muchos dominicanos y dominicanas, es sin duda, uno de ellos.

Don Juan: usted ya no es un nombre en la historia dominicana. Es el aire, el agua y la tierra de la patria.
Quiero que sepa que sus esfuerzos no han sido en vano y que este su discípulo será un gobernante digno de su memoria.

A través de Don Juan, reconozco y rindo homenaje también a todos los líderes de nuestra historia, antigua y reciente, que han aportado sus luchas, esfuerzos y sacrificios, para fortalecer la conciencia ciudadana, la organización y participación social.

Aquellos, que con sacrificio han luchado por la defensa de nuestra soberanía, y la conquista de los derechos y libertades públicas, que hoy disfrutamos. La memoria y el ejemplo de los héroes y mártires de nuestras conquistas democráticas, estarán siempre presentes en nuestros actos de gobierno. 

Y entre esos líderes, no puedo dejar de destacar, especialmente, a nuestro Presidente saliente, Dr. Leonel Fernández.

Nosotros cosecharemos su siembra, porque grandes han sido los avances alcanzados, compañero Leonel, bajo su mandato, grandes reformas y transformaciones se han realizado. Sobre esas bases construiremos.

Ahora, nuestro deber es mirar hacia adelante, encontrar nuevos caminos, fortalecer lo que nos deja de positivo su gestión, enmendar lo que aún no está bien y, sobre todo, asumir con audacia los desafíos, es decir, hacer lo que nunca se ha hecho.

Señoras y Señores,

Yo no hice una campaña electoral vacía, no vine aquí movido por el ansia de poder, sino por el compromiso inquebrantable de servirle a mí pueblo.

Por eso, aproveché la campaña electoral para poner en el debate nacional los temas clave para el crecimiento del país.

Recorrí varias veces el territorio nacional para transmitir mi propuesta programática, casa por casa, para decirles exactamente lo que haría como Presidente. Ustedes abrieron de par en par las puertas de sus casas para escucharme.

Los convoqué como candidato, y ahora los convoco como presidente, para que luchemos por cosas muy concretas:

- Para disminuir, de forma contundente e irreversible, la pobreza absoluta en nuestro país.

- Para acabar con el analfabetismo.

- Para disminuir la desigualdad entre las personas y las regiones.

- Para implantar un nuevo modelo de desarrollo, que tenga como base, más oportunidades, más innovación, menos burocracia y más defensa ambiental.
- Para mejorar nuestra educación, nuestra salud y nuestra seguridad ciudadana.

- Para construir un país más moderno, libre, justo e independiente, con democracia plena, con instituciones sólidas, defensa de los derechos humanos y absoluta libertad de expresión.

- Para construir un país ético y transparente, basado en la meritocracia y en el combate implacable y vigoroso, a todas las formas de impunidad.

Ese es el noble apretón de manos que compartí con todos los dominicanos y dominicanas.

Ese es el compromiso que hoy juro solemnemente honrar durante los próximos 4 años.

Se lo dije muchas veces: Juntos comenzamos a construir este sueño que parecía imposible, y juntos, desde hoy y durante los próximos cuatro años, vamos a hacerlo realidad.

Sepan, estén seguros hoy, en el solemne día en que soy ungido presidente, que trabajaré incansablemente para cumplir y hacer cumplir mi propuesta programática.

Aquello que les dije en las calles es lo que haré desde mi primer día en el Palacio Nacional. Tienen mi palabra de que así será.

Dominicanos y Dominicanas; Honorables Miembros de la Asamblea Nacional,

Al juramentarme como Presidente, soy consciente de las dificultades y riesgos, que vive actualmente nuestro planeta. Sé que la situación económica nacional e internacional amerita grandes esfuerzos de cambio; que la ciudadanía está impaciente, por los beneficios que la democracia, no siempre, ha sido capaz de hacerles conocer y disfrutar.

Pero también, sabemos del enorme potencial de nuestro país. Conozco de lo que somos capaces. Sé bien, que no hay obstáculo que no pueda ser superado cuando nos unimos y empujamos juntos una agenda común. Podemos ser alegremente optimistas.

Hoy, como Presidente, les convoco a trabajar juntos, todos y todas, sin exclusión alguna, de índole política, religiosa, étnica o social, para sentar las bases de un nuevo modelo de desarrollo que nos asegure que continuará creciendo la prosperidad, al mismo tiempo que se reducen las desigualdades, la pobreza, la exclusión social y  mejora de la calidad de vida de toda la ciudadanía.

Los invito a trabajar juntos para continuar lo que está bien, corregir lo que está mal, y sobre todo para atrevernos a hacer lo que nunca se ha hecho.

Hoy tenemos los instrumentos para lograrlo:


Por un lado, la Constitución de la República, proclamada en enero del 2010, un marco común, actualizado, que nos define como un Estado Social y de Derecho.

Por el otro, la Estrategia Nacional de Desarrollo, cuyo horizonte temporal es el año 2030.

En ella tenemos una perspectiva de mediano y largo plazo para actuar en el presente. Con metas claras y consensuadas, con lineamientos estratégicos, que enmarcan la gestión pública y privada.

Afirmo entonces que, arropado por nuestra Carta Magna y por la Estrategia Nacional de Desarrollo, nuestro Programa de Gobierno será la hoja de ruta, que nos guiará por los próximos 4 años, que nos encaminará a hacer realidad la visión de país que hemos consensuado y que fue refrendada por el voto de nuestro pueblo.
Amigos y Amigas,

La experiencia contemporánea muestra que los países cuya economía ha crecido de forma más rápida, justa y equilibrada, fueron aquellos que probaron que la mejor política de desarrollo es el combate frontal contra la pobreza, ampliando, fortaleciendo y defendiendo el nivel de vida de las clases medias.

Nuestra principal prioridad será, por un lado, disminuir considerablemente la pobreza absoluta en nuestro país. Y por otro, disminuir la gran desigualdad social.

Y lo haremos. porque incorporar los más necesitados a la economía y a las políticas públicas, como también, incrementar y defender a las clases medias, no es solo algo moralmente correcto. Es, también, políticamente indispensable y económicamente acertado.

En este solemne momento en que asumo mi responsabilidad como Presidente de todos los dominicanos y dominicanas, llamo a todos los sectores de nuestra sociedad a concertar un Gran Pacto Social para que en los próximos 4 años logremos sacar de la pobreza a un millón y medio de personas y engrosar las clases medias, para generar 400,000 nuevos puestos de trabajo dignos y  mantener un crecimiento del PIB  de, por lo menos, 4.5% promedio anual.

Este Pacto Social deberá sustentarse, a su vez, en por lo menos tres pactos específicos, dando cumplimiento a lo establecido en la Estrategia Nacional de Desarrollo:

- En primer lugar, un Pacto fiscal.

- En segundo lugar, un Pacto por la educación, para hacer posible un sistema educativo incluyente y con calidad.

-Y, en tercer lugar, un Pacto por la electricidad, que facilite una reforma integral en el sector y la superación de la tragedia de deficiencias, que afecta nuestra economía y la calidad de vida de nuestras familias.
Amigos y Amigas,

Sin educación, no hay verdadera libertad.

Sin un servicio eléctrico continuo, eficiente y de calidad no hay competitividad productiva y nuestras posibilidades de crecimiento se ven seriamente comprometidas. Y sin un sistema tributario justo, transparente y sostenible no podremos alcanzar nuestros planes de desarrollo y justicia social.

Por tanto, pueden ustedes ver con claridad, que hemos venido a tomar con decisión los temas fundamentales de nuestra querida Patria.

A nombrarlos con todas las letras y a trabajar decidida e incansablemente para resolverlos. ¡Tienen mi palabra de que así será!

Me propongo a convocar, durante mis primeras semanas de gobierno, a todos los sectores nacionales para que, juntos, acordemos soluciones definitivas a los problemas que vienen deteriorando la calidad de vida y limitando nuestro potencial de desarrollo e inclusión social.

Con este loable fin, reactivaremos el Consejo Económico y Social y convocaremos a todos los sectores interesados de la sociedad a participar activamente en este gran esfuerzo de concertación. Sin embargo, no haremos una convocatoria como ésta, sin antes dar ejemplos ante toda la sociedad.

Queremos entusiasmar, queremos motivar, queremos comprometer a todos los sectores y eso sólo será posible si mostramos decisión y voluntad de cambio sobre las prácticas del Estado.

En la familia, en las relaciones humanas y en la política el ejemplo es el acta de fe fundamental.

Yo que siempre he sido un jefe de familia amantísimo, pero exigente, seré un jefe de estado firme, austero, pero amoroso.

Amoroso con los buenos, los honestos y los humildes.

Implacable con los deshonestos, los oportunistas, y los soberbios.

Yo les aseguro, que desde la Presidencia de la República, garantizaremos la transparencia, elevaremos la calidad del gasto público y avanzaremos firmemente, hacia una gestión pública austera, cada vez más profesional y efectiva.
Pactaremos con la sociedad, una reforma fiscal integral, que asegure elevar la calidad del gasto y, a la vez, garantice la disponibilidad de recursos, para impulsar las tareas del desarrollo.

No hay misterios en estas cuestiones.

Vuelvo a repetir: el ejemplo organiza la energía social y activa el compromiso de los ciudadanos. El ejemplo consolida la íntima conciencia social y alerta a los deshonestos y venales de que no existen actos sin consecuencias.

Nuestro gobierno será intolerante con actos de deshonestidad o de despilfarro de los recursos. Fortaleceremos los instrumentos institucionales para su prevención, corrección y sanción.

Desarrollaremos un sistema de consecuencias que reconozca a quienes cumplan meritoriamente con sus deberes, pero que sancione de manera ejemplar a quienes puedan traicionar la confianza de la ciudadanía en el manejo de fondos públicos.

Aplicaremos un enfoque integral y aseguraremos una gestión coherente y claramente direccionada, que articule las políticas sociales y las económicas, con una gestión pública eficiente, transparente y honesta.

Amigos y Amigas,

Lo dije durante la campaña:

Yo quiero cambiar el rostro de los dominicanos y dominicanas.

Yo quiero pintar una sonrisa de felicidad, surgida desde lo más profundo de sus corazones.

Por eso, voy a gobernar para nuestra gente, con el oído siempre puesto en el corazón del pueblo, y colocando a las personas en el centro de todas las políticas.

Porque solo así vamos a romper el círculo vicioso entre pobreza y subdesarrollo.

Sólo así vamos a iniciar un círculo virtuoso, de mayor desarrollo de las capacidades, de equidad social, de crecimiento económico y sobre todo, y más importante, un círculo virtuoso de felicidad para nuestro pueblo.

Para garantizar este objetivo reestructuremos el Gabinete Social como espacio de Coordinación de todas las políticas y programas sociales del gobierno, que serán una prioridad en nuestra gestión.

Por otra parte, reorganizaremos al conjunto de dependencias públicas, que ejecutan iniciativas de protección y asistencia social para reducir solapamientos y duplicaciones, y para asegurar un mayor impacto y direccionalidad.

Bajo esta dirección, articularemos 3 poderosas iniciativas, destinadas a lograr resultados de impacto:
En primer lugar, el Programa Solidaridad, de transferencias condicionadas y focalizadas, será fortalecido. Incluiremos al menos 200,000 nuevas familias en el Programa Solidaridad, en nuestro periodo de gobierno.

A este programa, uniremos la exitosa estrategia Progresando, desarrollada bajo el liderazgo de la ahora Vicepresidenta de la República, Dra. Margarita Cedeño de Fernández, y ambas, las articularemos con las políticas activas de empleo y con las estrategias y proyectos de desarrollo local.

Además, quiero anunciar aquí la creación de una nueva iniciativa:

El programa Quisqueya sin Miseria, que inicialmente pondrá especial énfasis en las poblaciones más vulnerables, con los propósitos de reducir la pobreza y las desigualdades sociales, promover y defender la economía familiar y contribuir a la seguridad alimentaria y nutricional del país.

El programa Quisqueya sin Miseria promoverá y fortalecerá, tanto la organización en asociaciones y cooperativas, como las alianzas con otros sectores de la economía; en particular, con el turismo y las pequeñas y medianas empresas industriales; al mismo tiempo que fomentará la defensa y conservación de la naturaleza.

Sus estrategias de trabajo se basarán en la coordinación de esfuerzos de múltiples ministerios y órganos del Estado, con iniciativas del sector privado empresarial y de organizaciones sociales.

Invito a todos y todas a impulsar el desarrollo de una clase media del campo. Vamos a hacer de nuestro sector agropecuario, un motor de desarrollo. Vamos a hacer de la Solidaridad, una gran fuerza productiva.

Así pues, la iniciativa Progresando, junto al programa Solidaridad y el programa Quisqueya sin Miseria, conformarán tres ejes fundamentales de nuestra estrategia, para reducir la pobreza y la desigualdad social.

Son programas que, además de dotar a los beneficiarios de subsidios de servicios de salud, de educación, de mejoras en sus viviendas y en sus comunidades persiguen el desarrollo de capacidades para salir del círculo vicioso de la pobreza.

Nuestro propósito es que las familias reciban la solidaridad de la sociedad y del Estado y, de esa forma, desarrollen sus potencialidades y aprovechen las oportunidades para incorporarse al mercado laboral.

Señoras y Señores,

Una de nuestras primeras acciones de gobierno será declarar la eliminación del analfabetismo como alta prioridad nacional.

Tenemos que sentir como una ofensa nacional, social y personal, que existan hermanos y hermanas esclavizados por la ignorancia.

Estamos recibiendo el apoyo técnico de la UNESCO y de países hermanos, que han realizado con éxito esfuerzos similares. El próximo 8 de septiembre, Día Mundial por la alfabetización, presentaremos al país el Plan para una gran movilización nacional, un esfuerzo conjunto del Estado y de la sociedad, con el que queremos lograr que, en dos años, el 8 de septiembre del 2014, nuestro país pueda ser declarado y reconocido internacionalmente por la UNESCO, como territorio libre de analfabetismo.

Desde este momento, invitamos a todos los dominicanos y dominicanas de buena voluntad, a ser protagonistas de esta hermosa epopeya.

Organizaremos y capacitaremos legiones de servidores públicos y de voluntarios, que llegarán al último rincón de la patria para apoyar a nuestros hermanos y hermanas.

¡Vamos Compatriotas, que nadie se quede rezagado!

¡Llevemos el amor y la esperanza hechos letras a más de 700,000 dominicanos y dominicanas, que nos están esperando! ¡Será una victoria que recordaremos para siempre! ¡La educación es el nuevo nombre de la libertad!

La educación transmite, no solo conocimientos, sino también, una cultura, una forma de pensar y de comprender al mundo. Es la verdadera llave del desarrollo.

Por eso, haremos de la educación y de la generación de puestos de trabajo dignos, los ejes fundamentales de las políticas sociales y económicas del gobierno.

Hemos asumido y cumpliremos el compromiso de destinar el 4% del PIB para la educación preuniversitaria.  Será  un esfuerzo sin precedentes en nuestra historia, que conllevará necesariamente un fuerte reordenamiento de las prioridades y la calidad del gasto público.

Que nadie abrigue la menor duda: Honraremos nuestro compromiso.

A partir del 2013, la República Dominicana invertirá anualmente el 4% del PIB, para construir un sistema educativo incluyente, con calidad, orientado a la construcción de una ciudadanía solidaria y a la creación de empleos, como lo ha demandado nuestra sociedad, y como es necesario para avanzar hacia un nuevo modelo de desarrollo.

Queremos y trabajaremos para construir una fuerte alianza entre el Gobierno, el empresariado, y las organizaciones sociales, para hacer realidad esta meta y desarrollar un nuevo modelo educativo, que nos permita avanzar hacia una sociedad más equitativa y solidaria, una economía próspera, y una vida en armonía con el resto de la naturaleza.


Hemos diseñado, antes de tomar posesión, los lineamientos de inversión en el sistema educativo para los próximos 4 años, que presentaremos a la sociedad en el marco de las conversaciones para el Pacto Social, antes señalado.

Yo tengo fe en los niños y en los jóvenes de República Dominicana. Ellos pueden aprender y crecer en el conocimiento. No podemos condenar a generaciones futuras a la ignorancia, o a una pobre formación. No me cansaré de repetirlo: La educación es el otro nombre de la libertad.

Pero también, hay que decir su reverso, para que suene con más crudeza y nos sacuda: La ignorancia es el otro nombre de la servidumbre social y humana. Por eso digo, la educación es un llamado del corazón.

La fuerza, el empuje y la determinación que da el amor, es lo que hará que, todos unidos y solidarios, triunfemos en esta batalla contra la ignorancia y la formación deficiente.

En las próximas semanas, iniciaremos la reestructuración  del Ministerio de Educación, para descentralizar funciones, que no son el centro de su misión, tales como la construcción de edificaciones, la alimentación y la protección social. Y para desconcentrar la gestión, acercando las decisiones y los recursos hacia los centros escolares.

La adjudicación de las aulas escolares se hará con total transparencia y estricto apego a la normativa, en materia de compras y contrataciones. Se promoverá la participación de constructores establecidos en los municipios, provincias y regiones, donde se construyan estas obras.

Igualmente, propiciaremos, siempre que sea posible, la participación de la pequeña y mediana producción local, en los programas de alimentación escolar, y en el suministro de bienes a los centros escolares, para que aporten al fortalecimiento del desarrollo local.  

Estamos comprometidos a avanzar, desde hoy, en el cumplimiento y ampliación de la jornada escolar.

En el primer año de gobierno, construiremos 10,000 nuevas aulas, y en 4 años, llegaremos al menos a 18,000.
Desde el año escolar que está por comenzar, ampliaremos el número de escuelas con jornada extendida y, para el 2016, por lo menos el 80% de nuestros estudiantes de ciclo inicial y básico, estarán incorporados en jornadas de 8 horas, con un currículo enriquecido, maestros más calificados y ambientes educativos dignos y con los recursos necesarios para un buen aprendizaje. 

Iniciaremos a partir de las experiencias preliminares,  los procesos de certificación de los educadores, a fin de fortalecer la carrera docente y para elevar la valoración social de nuestro magisterio.

Queridas Dominicanas,

Ustedes, mujeres de nuestra Patria, saben bien que tengo un inmenso agradecimiento en mi corazón y un compromiso inquebrantable. Lo saben, especialmente aquellas dominicanas, que más necesitan del apoyo del Estado, las madres solteras, las desempleadas, las que menos tienen. Ese compromiso, pueden estar seguras, será cumplido.

Y por eso, a partir del año escolar que se inicia ampliaremos la cobertura de la educación inicial, y desarrollaremos un sistema de estancias infantiles institucionales y comunitarias con escuelas para padres y madres, destinadas a promover su formación e incorporación en el mercado de trabajo.

Nuestras madres solteras no estarán solas, nuestras familias más humildes, no estarán desamparadas. Y nuestras próximas generaciones romperán la cadena de la pobreza, gracias a la educación.

En las próximas semanas, daremos inicio a la reestructuración y al desarrollo de un Sistema Nacional de Formación Técnico Profesional, para fortalecer la empleabilidad, con especial énfasis en los jóvenes y las mujeres.

Queremos que nuestro sistema educativo, sea un nivelador social, no un reproductor de las desigualdades. Ese, será el eje central de la transformación económica y social, que necesitamos y lograremos en los próximos 4 años.

Señoras y Señores,

Otro eje central de nuestra política será garantizar el derecho a la salud de calidad para todos los dominicanos y dominicanas. No podemos permitir que este derecho constitucional siga siendo un lujo para muchas familias. No vamos a tolerar que la salud sea una cuestión de poder adquisitivo.

Por eso, pondremos en marcha un paquete de medidas destinadas a eliminar toda desigualdad en este ámbito.

En primer lugar, vamos a redoblar los esfuerzos por el desarrollo del Sistema de Seguridad Social.

Garantizamos que toda familia empobrecida, será incorporada al Seguro Familiar de Salud, antes de concluir el 2015.

Esto significa incorporar un millón trescientos mil (1,300,000) dominicanos y dominicanas de escasos recursos al régimen subsidiado de la seguridad social.



Vamos a eliminar todas las barreras que sean necesarias, hasta lograr el acceso universal y gratuito a la salud. Y debemos hacerlo juntos, como una decisión responsable y solidaria, conscientes de que solo garantizando los derechos fundamentales de toda la población, lograremos construir el país próspero que deseamos.

Desde ahora anunciamos que progresivamente se eliminarán los cobros directos a los pacientes en los hospitales públicos. Nuestro horizonte es que ninguna persona se vea privada de atención en los servicios públicos, por carecer de recursos.

Al iniciar el año 2013 crearemos un Fondo para Gastos Catastróficos en Salud, que contribuya a disminuir el impacto negativo de los gastos no cubiertos por el Seguro Familiar de Salud.

Vamos a erradicar la escena cruel de una familia arruinada por la enfermedad de uno de sus miembros, o la de un familiar que no puede recibir tratamiento por falta de recursos.

Además, impulsaremos un programa de acceso universal a medicamentos de calidad, con tres componentes:

Las Farmacias del pueblo, El programa para enfermos crónicos, y un Programa de alianzas público-privadas.

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