viernes, 26 de septiembre de 2014

Reino Unido se une a Estados Unidos en los bombardeos en Irak pero no en Siria

Los medios británicos creen que la participación empezará este mismo fin de semana y durará meses

 Londres 
El primer ministro británico, David Cameron, durante su intervención en la asamblea general de la ONU. N / ANDREW BURTON (AFP)
El Gobierno británico dio este jueves su apoyo a los planes del primer ministro David Cameron de unirse a la campaña aérea de Estados Unidos contra Estado Islámico (EI) en Irak, aunque no en Siria. Tras la reunión del Gabinete, la coalición de conservadores y liberales-demócratas envió una moción a los Comunes que será debatida este viernes, después de que la Cámara fuera convocada de urgencia, rompiendo así el tradicional receso parlamentario durante la temporada de los congresos de otoño de los partidos políticos.
El primer ministro dice que hay que “aprender” de los errores del pasado
La moción subraya que la intervención se justifica por “la clara amenaza que Estado Islámico supone para la integridad territorial de Irak y la petición de apoyo militar realizada por el Gobierno de Irak a la comunidad internacional y la específica petición de apoyo al Gobierno de Reino Unido”. Y enfatiza: “Esta moción no respalda atraques aéreos en Siria como parte de esta campaña y cualquier otra propuesta en ese sentido estará sometida a un voto separado en el parlamento”.
El fiscal general de Reino Unido aseguró que la decisión era plenamente legal, ya que obedecía a una petición del Gobierno de Bagdad. La campaña aérea británica podría empezar este mismo fin de semana y será larga, aunque el ministro de Defensa, Michael Fallon, pareció discrepar del secretario de Estado de EE UU, John Kerry, que ha pronosticado que durará entre dos y tres años.

Aunque el primer ministro no necesita legalmente el permiso del Parlamento para lanzar una intervención militar en el exterior, ese visto bueno se considera eh la actualidad un requisito político imprescindible tras la enorme controversia suscitada en 2003 por la activa participación británica en la invasión de Irak.
Aunque se espera que haya intervenciones alertando sobre los peligros de una nueva intervención militar en Oriente Próximo después de las fracasadas guerras en Irak y en Afganistán, el apoyo de los Comunes está garantizado porque ha recibido ya el apoyo público de los líderes de los tres grandes partidos de Westminster. A diferencia de lo que ocurrió hace un año, cuando la Cámara propinó a Cameron quizás la mayor humillación que ha sufrido como primer ministro al negarle el apoyo a su propuesta de intervenir en Siria.
El primer ministro y líder conservador ya adelantó el miércoles en su discurso ante la Asamblea General de la ONU su intención de participar en la campaña militar impulsada por el presidente de EE UU, Barack Obama. A sabiendas de la profunda división que creó en Reino Unido la invasión de Irak, Cameron defendió en Nueva York la necesidad de “aprender lecciones del pasado” y los peligros de “precipitarse a unirse a un conflicto sin un plan claro”, pero alertó también contra el riesgo de “quedarse paralizados por el miedo de tal forma que no seamos capaces de hacer nada”.
La petición de apoyo del Gobierno de Bagdad da base legal a la iniciativa
La situación, ahora, se ve de forma muy distinta a aquella invasión y también al intento de Cameron de bombardear Siria el año pasado. La diferencia fundamental, a juicio del líder laborista, Ed Miliband, es que la intervención en territorio iraquí contra Estado Islámico responde a una petición expresa en ese sentido del Gobierno de Bagdad. “Irak es un Estado democrático. Hay un Gobierno que quiere nuestra ayuda. El Estado Islámico es una amenaza no solo para la estabilidad de la región sino una amenaza humanitaria y potencialmente una amenaza para Reino Unido en el sentido de que alberga al terrorismo”, ha subrayado el líder laborista. En Siria, sin embargo, al no haber una petición de intervención de un Gobierno, Miliband cree que “sería mejor tener una resolución del Consejo de Seguridad”.
También el viceprimer ministro y líder liberal-demócrata, Nick Clegg, que en 2003 lideró la oposición política a la invasión de Irak, ha apoyado en público esta nueva intervención británica en Irak. Clegg declaró que sería inconcebible que los británicos no comprendan la diferencia entre la situación de entonces y la actual. “La gente de la región nos está pidiendo ayuda. Nos están diciendo que no son capaces de defenderse por sí mismos”, declaró Clegg a la emisora londinense LBC Radio.
TOMADO DEL PERIÓDICO EL PAÍS


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