La dinámica reciente del tipo de cambio y el esquema de metas de inflación

 

Con el interés de mantener debidamente edificados a los agentes económicos y al público en
general y tomando en cuenta el debate reciente en medios de prensa sobre el
comportamiento del tipo de cambio, el Banco Central de la República Dominicana (BCRD)
presenta algunas consideraciones sobre la política cambiaria de un banco central que opera
bajo un esquema de metas de inflación (EMI), en vista de la dinámica reciente del peso
dominicano que ha mostrado una tendencia a la apreciación durante el presente año.

Es indudable que históricamente el comportamiento del tipo de cambio ha resultado
importante para los agentes económicos, pues es una variable relevante para definir sus
planes de inversión y de consumo. Episodios de variabilidad del valor de nuestra moneda son seguidos con mucho interés, motivando a periodistas y economistas a ponderar sus
potenciales efectos en la economía dominicana. Recientemente la prensa ha recogido
diversas opiniones sobre la actual coyuntura, que muestra una apreciación acumulada del
peso dominicano en torno al 8.1 %, donde diversos articulistas analizan sus causas, así como
los sectores más beneficiados y aquellos más afectados.

Ante esta realidad, debemos recordar que desde el año 2012 el BCRD opera bajo un
esquema de metas de inflación, estableciéndose un objetivo de inflación de 4 % ± 1 %. A
través de este marco operativo el BCRD ha logrado que, desde el inicio de su implementación a la fecha, la inflación interanual promedio haya sido de 4.0 %, reduciendo tanto su nivel como su volatilidad. Esto ha contribuido a que gradualmente los agentes  económicos anclen sus expectativas en la meta anunciada por el BCRD, en lugar del tipo de cambio, como era en el pasado. Considerando esto y para enriquecer el debate, es importante reiterar los elementos que explican el comportamiento reciente del tipo de cambio y cómo se enmarca en el esquema de política monetaria vigente.

En primer lugar, el comportamiento del peso dominicano ha estado asociado
principalmente al dinamismo de las principales actividades generadoras de divisas. En
efecto, durante el primer semestre del año las exportaciones (US$8,746 millones), el turismo
(US$6,716 millones), las remesas (US$6,291 millones) y la inversión extranjera directa
(US$3,277 millones) generaron unos US$2,800 millones adicionales al nivel observado en
igual periodo de 2025, aun en un contexto de apreciación cambiaria.

Como resultado de este mayor flujo de divisas, que ha compensado la mayor demanda por el
incremento en la factura petrolera, el peso dominicano se ha apreciado con respecto al dólar
estadounidense un 8.1 % de forma acumulada desde el cierre del año pasado y 5.4 % de
forma interanual. Es importante destacar, que este comportamiento de apreciación cambiaria
se observa en la mayoría de los países de América Latina que operan bajo un esquema de
metas de inflación.

En segundo lugar, se debe tomar en cuenta que en el año 2025 el Fondo Monetario
Internacional (FMI) reclasificó el régimen cambiario de la República Dominicana de un
régimen administrado a flotación. Es decir que el valor de la moneda se determina
esencialmente por la oferta y demanda en el mercado. Esta decisión reconoce un mercado
más profundo, con intervenciones directas del Banco Central orientadas principalmente a
moderar los riesgos sobre los objetivos de inflación y la estabilidad financiera provenientes de episodios de volatilidad excesiva del tipo de cambio. Cabe resaltar que, durante el presente año el BCRD ha realizado compras de divisas por US$415 millones, sin haber realizados en el mercado spot; contrario a la opinión de algunos analistas de que las
intervenciones directas del BCRD han propiciado el proceso actual de apreciación cambiaria.

En tercer lugar, es importante considerar que, lo relevante es que las fluctuaciones del tipo de cambio sean consistentes con los fundamentos de la economía, como ha sido resaltado en
los últimos reportes del FMI para la República Dominicana y en estudios del BCRD. En ese
sentido, lo más recomendado para países con esquemas de metas de inflación es mantener
un régimen cambiario de flotación, ya que aumenta la resiliencia de la economía para
absorber choques externos. 

A pesar de la coyuntura internacional de incertidumbre y mayores precios de las materias
primas, la República Dominicana se encuentra en una posición de fortaleza macroeconómica, con un crecimiento que se acerca a su potencial y un sistema financiero robusto. Además, se proyecta que la inflación cerraría el año dentro del rango objetivo de 4 % ± 1 %, en un contexto de expectativas ancladas a la meta. Asimismo, se prevé que continuaría el dinamismo de las actividades generadoras de divisas durante el resto del año, proyectándose un déficit de cuenta corriente en torno al 1.3 % del producto interno bruto (PIB), que sería financiado casi tres veces por la inversión extranjera directa.

En ese contexto, el Banco Central continuará dando seguimiento a las condiciones
internacionales con el fin de adoptar oportunamente medidas de política monetaria que
contribuyan al cumplimiento de la meta de inflación, procurando el buen funcionamiento del
mercado cambiario y la estabilidad macroeconómica.

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